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Bien particular vs Bien común

JUSTICIA Y BONDAD - BIEN PARTICULAR Y BIEN COMÚN
Hoy en las muchas teorías de la justicia se plantea la cuestión si es primero el bien particular y luego el bien común, si el bien particular deben estar subordinado al bien común o si el bien común es la consecuencia de la suma de los bienes particulares. Difíciles cuestiones, son estas, que ha hecho descargar barriles de tinta y millones de minutos en elucubraciones mentales que buscan dar solución a dichos dilemas. Es más, este breve texto, también ayudará a aumentar la cuenta de tinta y tiempo que ha invertido la humanidad tratando de resolver este problema.
Hagamos la pregunta nuevamente: ¿Qué es primero, el bien del sujeto individual o el bien de la sociedad? Para responder, pienso que no hay que hacer una separación y una polarización entre estas dos realidades, considero que el bien del individuo y el bien de la sociedad están ligados, y además, para los que creen que hay que desligar justicia y bondad, hay que decir que se puede establecer un bien, sépanlo o no, estén de acuerdo o no, hay un bien objetivo y real propio del ser humano y propio de la sociedad, que no depende de la arbitrariedad de los hombres, de sus teorías y de sus leyes positivas. Lo cierto es que hay un bien sobre el que se debe fundamentar el hombre y la sociedad, y que sería el parámetro y guía de toda justicia.
Empecemos por definir cuál sería el bien objetivo del hombre, según el sentido común, se entiende por bien aquello que mejora al hombre, que lo perfecciona, lo ayuda a crecer y alcanzar su plenitud conforme a su ser de hombre, p.e. la vida, el estudio, el trabajo, el descanso, la fe, el amor etc. Son cosas que hacen bien en sí mismo al hombre y contribuyen a su desarrollo. Independiente de las concepciones que se tenga de bien y sean aceptados o no por el común de los hombres, las anteriores son realidades que hacen bien al hombre.
El bien común, sencillamente, se define como el producto social del cual todos los integrantes de una comunidad, llámese pueblo, ciudad o país, se benefician. Este bien se ve reflejado en la cultura, en la política, en la economía, en las escuelas y universidades, en la religión etc. A esto, todos los integrantes de la sociedad pueden y deben participar. La justicia social, precisamente, debe ayudar a que todos los hombres participen este bien.
Ahora, la justicia no puede ser definida fuera e independiente del concepto de bien, tanto común como particular, pues estaría sujeta al arbitrio de los gobernantes, legisladores y demás custodios del orden público, pues, la definirían según lo que ellos consideran justo, y establecerían las leyes según sus parámetros de justicia, por ello, esa justicia correría el peligro de, en vez de construir y ayudar al bien de la sociedad, convertirse en opresión y esclavitud, que beneficiaría a unos pocos. Pongamos solo un ejemplo: el comunismo extremo que considera que una sociedad justa es aquella en la que no hay propiedad privada, por ello cree que se hace justicia expropiando a los que tienen para poner todo al servicio del estado y de ahí el distribuirlo igualitariamente. Con esto, en realidad, se está quitando la libertad, el deseo de crecer, de progresar, el sentido de pertenencia (pues lo que es de todos no es de ninguno) y no habría correspondencia a los méritos personales, -perdón por los que piensan contrario-, pero esto es una completa injusticia y un atropello a la libertad, a la dignidad del hombre y la legítima posibilidad de adquirir bienes propios. La solución no está en legislar y quitar la propiedad privada, la solución, más bien esta, en la educación para la justicia y el bien, no quitando sino enseñando a los que tienen a dar, y dar con generosidad.
La justicia debe ser definida, primero como virtud, como algo que por el ejercicio constante se convierte en habito y lleva al hombre a vivir en la verdad con el prójimo y no escatima en dar al otro lo que le corresponde, y, en segundo lugar, ligada al bien, es decir, la razón de la justicia no es solo dar lo que corresponde, sino mirar al bien ayudar al bien personal y a la edificación de una sociedad más equitativa (esto es distinto de igualitarismo, pues este no reconoce méritos). Esto equivale a contribuir para que todos los miembros de una sociedad tengan las mismas posibilidades de participar en el bien común; el producto social que beneficia a todos, que va en favor de cada uno.

Cuando la justicia se entiende como virtud y está ligada al concepto de bien personal y común, el hombre justo y las estructuras justas, o que por lo menos se preocupan por serlo, no se limitaran a dar lo que corresponde, sino que, movidos por la bondad y en pro de la bondad darán más, no por la ley positiva, sino por la necesidad de implantar el bien a través de la justicia, y por ello, se atreverán a saltar la cerca de la ley y la letra, para tocar la necesidad de los menos favorecidos para introducirlos poco a poco en la dinámica de una justicia que busca el bien de todos y cada uno.

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